cine

Crítica de "Un amor entre dos mundos"

9:15



TRAGEDIA SHAKESPERIANA ENTRE DOS MUNDOS


El director Juan Diego Solanas lleva la batuta de "Un amor entre dos mundos", película romántica de ciencia ficción protagonizada por Jim Sturgess y Kirsten Dunst.  El amor de Adam y Eden puede llegar a ser más fuerte que cualquier ley y la misma ciencia, llegando incluso a alterar el curso de los mundos.

La nueva cinta del director argentino Juan Diego Solanas ("Upside down") nos sumerge en un espacio ficticio en el que dos mundos están conectados por un nexo llamado Intermundo, esperanza a la que recurre Adam, el protagonista del film, y "empresa" para la que trabajan ciudadanos del mundo de arriba y del mundo de abajo

















Adam es un tipo aparentemente normal en un universo extraordinario. Vive humildemente, tratando de ganarse la vida, pero su espíritu romántico se aferra a la memoria de una mujer de otro mundo que amó en otro tiempo, una chica de un mundo con su propia gravedad, directamente encima, pero fuera de su alcance...una chica llamada Eden. Su coqueteo de la infancia se convierte en un amor imposible. Pero cuando ve a Eden ya adulta en la televisión después de muchos años sin saber de ella, nada se interpondrá en su camino para conseguirla... Ni siquiera la ley o la ciencia.

Una historia contada por Adam, el cual anuncia desde el inicio que estamos ante una historia de amor y cuál fue el origen de esta particular situación planetaria. Un guión con muchos agujeros negros, y es que ¿cómo puede Adam anunciar que hay tres normas que debemos conocer y sólo nos cuenta dos? ¿No hubiera sido mejor anunciar que hay dos normas y contar las dos? ¡Menudo fail!, y eso es sólo el principio.



















Este inversímil romance es bonito a pesar de lo inconcluso del guión. Y es que, el romance de Adam y Eden es capaz de alterar el curso de los dos mundos consiguiendo algo inaudito y esperanzador para que ambos paralelos vuelvan a confluir juntos. La interpretación de Sturgess puede llegar a sumergirte en este mundo sin órbitas en el que Kristen Dunst es la Julieta amnésica - y sin sangre en el cuerpo- del Romeo del mundo inferior.

¿Puede lo patético estar reñido con una imponente ciencia ficción? La respuesta es no. Sin dejar de lado el efecto de asombro que causa el retrato de dos mundos en niveles contrarios de angulación, el patetismo del desenlace de la historia no hace más que parecer jocoso en vez de asombroso. Y es que, aunque toda la historia del joven Adam es una verdadera tragedia (la dramática muerte de sus padres, la infancia en un orfanato, el desenlace de su tía y el tener que vivir en el mundo de abajo, el de la miseria y la mugre) se le ve sumado el enamoramiento que sufre por su primer y único amor.























A todo esto, el polen rosa - también conocido como ingrediente para hacer algodón de azúcar (azúcar con colorante rosa)- es la clave por el cual se origina el declive y apogeo de esta historia. Sin el nada hubiese pasado. Era el ingrediente secreto de una crema antiedad y acaba siendo el quid para que ambos mundos vuelvan a no depender de intermundo.

Un montaje arriesgado y complejo que hace que se caiga hacia arriba y se suba hacia abajo. Estreno en nuestro país el próximo 5 de abril... ¡Lo que el amor a unido que no lo separe intermundo!

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