Carlos del Amor

Cita con... Carlos del Amor

9:01


Entrevista por Cristina Hernández Polo

"NO HAY MEJOR META EN LA VIDA QUE TENER LOS OJOS ABIERTOS Y SABER MIRAR"

Hablamos con el periodista Carlos del Amor sobre "La vida a veces", su primer libro publicado el pasado mes de enero. Este excelente contador de historias recoge en esta novela 25 instantes, fotografías, realidades que podrían ser vividos por cualquiera. Manteniendo la esencia que caracteriza los reportajes que realiza para los informativos de TVE, la influencia cinematográfica te sumergirá en unos cuentos donde los pequeños detalles son los grandes protagonistas.

El periodista murciano llegó a Madrid hace diez años con una maleta cargada de ilusiones y sueños que dice haber visto cumplidos. Tomando como excusa la visita que Carlos del Amor haría el pasado sábado al Círculo de Contribuyentes  de Alcalá de Henares, estuvimos con él hablando de su primera novela.

Convirtiendo los detalles en grandes protagonistas, "La vida a veces" es una lectura amena y compacta con la que te será imposible no emocionarte. Una novela que surgió cuando estando en Tokio recibió una propuesta editorial vía email. Confiesa que al principio le sorprendió, pero que luego pensó que el terreno más que corto que había de la pieza que hacía en el telediario hasta la literatura era un relato. "Me apetecía escribirlos e incluso tenía historias bocetadas que tenía ganas de desarrollar y contar. No hay mejor meta en la vida que tener los ojos abiertos y saber mirar. Me puse, me puse, me puse y empezaron a surgir las historias de esta novela", señaló el periodista.

Carlos del Amor durante el coloquio
Carlos del Amor nos sorprende y emociona con las pequeñas películas que realiza para los informativos de TVE. Su identificable voz narra esas fantásticas piezas culturales contadas de una forma, que como dice el periodista, es de la forma cómo le gustaría a él que se las contarán. Traspasa esa esencia cinematográfica a los cuentos de "La vida a veces", declarando que el cine para él lo es todo, "un lugar de evasión, un lugar donde soñar, un lugar donde pensar, reflexionar, donde las sensaciones están a flor de piel... un arte".

Este corresponsal a la vuelta de la esquina, como le define su jefe, confiesa que al igual que el lector se emociona con cada uno de los 25 relatos de este libro, vaya en el tren, en el autobús, esté en un parque o en el sofá de casa, él se emocionó al descubrir cada una de las historias que había detrás de las polaroid que ha radiografiado en este trabajo.

Da igual dónde el lector este disfrutando de esta novela porque allí dónde se encuentre consigue crear la sensación de acompañarle, e inclusive, que este consiga entonar el relato como lo haría él. "La gente dice que la escucha como si la estuviera leyendo yo, pero eso viene de la formación profesional de oírme en el telediario contando mis batallitas. De hecho, he grabado algún capítulo y lo he colgado en redes sociales para que esa gente que, se quiera castigar a si misma escuchándome, tenga la oportunidad de repasar alguno de esos relatos leídos por mí. Pero bueno, yo creo que se debe a mi trabajo del informativo, que a la gente le viene a la cabeza mi voz y mi forma de contar las cosas, y es que es verdad que es muy identificable los relatos con la forma de escribir para televisión. Estás dos cosas unidas hacen que la gente viaje con mi voz", afirmó Carlos.

Público asistente al coloquio con el periodista en el Salón de Tapices del Círculo de Contribuyentes





















El primero de los relatos quizás sea el que más le costó escribir "porque es el arranque", pero el periodista   dijo que todas le han costado más o menos lo mismo. "Alguna me ha costado más introspección porque es más yo, como la del "Trastero" o "Efímeros", que vuelco más de mí, pero en general todas han tenido un proceso parecido", indicó, además de señalar que "hay algunas que se han quedado en el tintero porque no me veía capaz de desarrollarlas".

La primera persona anónima que leyó "La vida a veces" le dijo que se había sentido muy identificada y que se había emocionado con muchos de los relatos. Del Amor subrayó que eso es lo que pretendía, siendo por ello siempre "uno de los mayores halagos que me pueden hacer".

Unas sentidas historias a las que acompaña una enigmática portada, ¿quién es el niño que levanta el mar? ¿Es un pequeño Carlos del Amor? El periodista aclaró que no era él, sino que está el dibujo de la portada está basado en un grabado que el periodista tenía en su casa y que le parecía acertado para reflejar el mensaje de este libro. "Primero hay que levantar el mar para encontrar las historias, y segundo, tenemos que ser capaces de conseguirlo. Es decir, haremos lo que haga falta para que esto funciones", explicó Carlos.

Carlos del Amor leyendo uno de los relatos



















Si por un lado, la literatura invita a crear e imaginar, el periodismo se basa en plasmar una realidad. Carlos considera que "el periodismo puede ser literario, y por eso el periodismo y la literatura muchas veces se deben confundir". Señala que es partidario del nuevo periodismo que hace mucho tiempo Tom Wolfe o Gabriel García Márquez elevaron a la categoría de literatura. "Yo soy partidario de que literatura y periodismo confluyan muchas veces, no ficcionando la realidad, pero sí narrándola de una forma literaria", afirmó el autor.

Decir que el periodismo esta en peligro puede resultar alarmante, pero a la vista de los últimos acontecimientos en los medios de comunicación, en lo que cada vez hay más profesionales en paro, se cierran más medios e inclusive, habiendo escuchado recientemente a un diligente político afirmar que "se deberían de establecer ciertos límites a las informaciones que vierten los medios", Carlos señaló que el periodismo no está en peligro porque "siempre hará falta alguien cuente las cosas, alguien haga preguntas, gente que busque respuestas. Creo que la sociedad siempre va a demandar un análisis de la realidad y por eso el periodismo es un vigilante del poder, y como tal, siempre va a existir".

En pocas palabras nos cuenta de manera fantástica vidas con diferentes protagonistas. Conforme a todo lo anterior, y siempre quedándonos con lo positivo, Carlos del Amor señaló que en pocas palabras "La vida a veces es como tantos estados de ánimo hay. La vida a veces es estupenda, dura, maravillosa, triste... es una mirada, un recuerdo, un segundo... hay tantas vidas como personas, estados de ánimos e instantes. Entonces por ello es infinita".

A veces, lo difícil sólo tarda un poco más, y esta "cita" ya es un capítulo escrito en mi vida. Gracias Carlos.

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