cine

Crítica de "Una vida en tres días", dirigida por Jason Reitmanr

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ARTÍCULO POR CRISTINA HERNÁNDEZ

PASTELADA MADURA CON SABOR A MELOCOTÓN

Título: Una vida en tres días (Labor Day). Dirección: Jason Reitmanr. Reparto: Kate Winslet, Josh Brolin, Gattlin Griffith, Tobey Maguire, Tom Lipinski, Clark Gregg, Brighid Fleming, Maika Monroe, Alexie Gilmore, Lucas Hedges, James Van Der Beek, J.K. Simmons. Guión: Jason Reitman; basado en la novela “Como caído del cielo”, de Joyce Maynard. Distribuidora: Paramount Pictures Spain. Estreno en USA: 31 Enero 2014. Estreno en España: 14/03/2014.

Sinopsis: Henry Wheeler es un niño de 13 años que se esfuerza por ser el hombre de la casa y cuidar de su solitaria madre en pleno torbellino de la adolescencia. Un día, ambos conocen a un hombre necesitado de ayuda que les convence de que le lleven a casa, donde descubren que es un convicto fugado. El interminable fin de semana del Día del Trabajo les marcará para el resto de sus vidas.

PUNTUACIÓN: 3/5

No sé si como caído del cielo o como entrometido desde el encierro sería lo más acertado para bautizar el preámbulo de "Una vida en tres días", una pastelada madura protagonizada por Kate Winslet, Josh Brolin y Gattlin Griffith.

El séptimo arte vuelve a esforzarse en crear un nuevo título romanticón - tan azucarado que las caries están garantizadas -. Jason Reirmanr, director de otras historias de amor menos diabéticas como "Up in the air" y "Juno", lleva a la gran pantalla la novela “Como caído del cielo” de Joyce Maynard rebautizando el resultado en "Una vida en tres días", una pastelada de manual protagonizada por dos seres con heridas aún por cicatrizar que casi a mitad de su vida sus caminos se encuentran cara a cara desembocando para ambos en una oportunidad nueva por recuperar la libertad de sus espíritus y en el despertar del más puro de los sentimientos, un sentir marchito en la vida de ambos. Verdades, metáforas y pasteles configuran este nuevo drama romántico, que si por un lado deja algo que desear, sus tres actores principales ayudan muy mucho a sustentar un guión con una temporalidad de tres días pero que parece que acabe pasando por el tres años.

Presente y pasados marcan el hilo narrativo que el más joven de sus protagonistas se encarga de relatar desde una perspectiva ya futura. Perder el amor hace que la madre de Henry caiga en una depresión que conlleva a que sea él quien cargue con todas las responsabilidades, dejando de lado la ñiñez para adoptar una actitud madura en su día a día. Una infancia interrumpida donde el vacío dejado por la figura paterna será un punto a favor de Jack, el desconocido asesino fugado que irrumpe en la monótona vida de él y su madre durante una mañana de compras. Un brusco encuentro, un predecible desarrollo y un final diagnosticado de ñoñitis aguditis dan forma a un romance en el que las heridas de uno y otro se convierten en el nexo de su relación, el imán que los "predestinó" y les hizo batear los dramas de sus vida para lanzarlos lejos, dejando paso solo a un futuro esperanzador. O no. Un Dawson crecidito activa el stand by reflexivo al que le sucede la recta final de esta auténtica pastelada madura en la que la verdad será la única forma para salir adelante a pesar del mal que ésta pueda causar. 

Pincha aquí para ver el tráiler de "Una vida en tres días", la última ñoñada que invita a seguir creyendo en que todavía existen romances extraordinarios.

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