Clásicos en Alcalá

Crítica de "El Príncipe", dirigida por Juan Carlos Rubio.

22:19


LA JUSTICIA INJUSTA

El Corral de Comedias de Alcalá de Henares estrenó el pasado viernes, 12 de junio, “El  Príncipe”, una adaptación del tratado político de Nicolás Maquiavelo que Juan Carlos Rubio ha llevado al teatro de manera excepcional de la mano de Fernando Cayo. | Por Cristina Hernández y Elena Soriano.

"La historia es un manual de instrucciones de como gobernar", cita Nicolás Maquiavelo en su polémico tratado político 'El Príncipe', un último ejercicio de ironía con el que pretendió señalar como se desvirtúa la condición humana cuando uno se enfrenta al poder. Este popular analista renacentista reflexiona en este escrito sobre los usos del poder a través de una audaz exposición a través del origen de la justicia.

Es sabido que para él "el fin justifica lo medios", una célebre cita que engloba un pensamiento maquiavélico, en el buen uso de la palabra - quizás el único al que debería vincularse-, y en el caso de esta obra, concentra la esencia del inteligente razonamiento. Este tratado elaborado por el deseo del teórico por ver de nuevo una Italia unificada pasa del papel al escenario de la mano de Juan Carlos Rubio, un reto cuyo resultado es una sobresaliente adaptación que mantiene la esencia de esta obra a través de una ejecución entretenida y fluida. El Festival de Teatro "Clásicos en Alcalá" se convirtió el pasado fin de semana en el lugar de nacimiento de esta puesta a punto de 'El Príncipe' de Nicolás Maquiavelo, una excepcional pieza teatral que aplaudir boquiabierto. Y es que, si bien es verdad que este famoso texto fue escrito ya hace más de 500 años, las circunstancias que se desarrollan en nuestra actualidad convierten este tratado en un documento que bien podría aplicarse a la política de nuestros días. Este carácter atemporal, tan contemporáneo, que respira las páginas de este documento, es el objeto que juega esta brillante propuesta teatral. A pesar de su antigüedad, el espectador es capaz de identificar y ver reflejada una problemática muy a la orden del día.

Durante 70 minutos vemos con expectación a un hombre que desde su despacho aconseja a los demás a cómo comportarse para, en vez de gobernar, mantener el poder. Ello a través de una puesta de escena sencilla, pero que sin embargo da énfasis y fluidez a tan complicado texto. Probablemente de otra manera podría resultar denso y aburrido. Con un guión verdaderamente impresionante de base, Fernando Cayo da vida a un indefinido Maquiavelo venido a menos que expone desde su “exilio” del poder, y tal vez desde el resentimiento, a los príncipes venideros a como jugar al juego de la política para ser capaces de mantenerse en la cima. La admirable ejecución del actor vallisoletano muestra su gran versatilidad a través de una ejecución que destaca por la continuidad de las acciones que marcan una escenificación que hila con inteligencia y acierto su tránsito por un texto poco teatral, pero que con su expresividad consigue exprimir la condición escénica que concentra la didáctica de este monólogo trabajado al detalle.

A pesar de la dificultad del texto, Juan Carlos Rubio consigue resumir las partes más destacables y más actuales del tratado de Maquiavelo, e incluso completa el argumento de esta obra con otros escritos del autor como "Del arte de la guerra" - ejemplo incorporado a través de un apoyo audiovisual que rompe el discurso -, "Tito Livio", "La Mandrágora" y en concreto, el director usa el contenido de una carta personal de Maquiavelo a un amigo para establecer la acción de esta producción. En ella explica como cada noche se encierra en el sótano de su casa y recuerda su vida en cuando estaba en la corte. Ese refugio en el recuerdo es lo que mantiene encendido el discurso que ahonda este excepcional monólogo de exigente atención y de gran sentido común que mantiene al espectador durante el 80% de la obra ante un expectante testimonio interior que rompe la atmósfera creada de manera abrupta para devolver al espectador a la realidad que vive Maquiavelo. Es decir, este testimonio se compone de tres condiciones del autor de la obra: de su condición política e ideológica, que le sirven para la exposición del razonamiento que expone, y su condición humana, de cómo su caída en desgracia, del consecuente desprecio a las relaciones sociales, viene marcado por el destierro  obligado que cayó en él. Y gracias a ello, este factor determinó la existencia de esta polémica obra, tan actual para los tiempos que vivimos. 

Con Moisés, Ciro y Teseo sobre la mesa, el valor de la ocasión, la astucia, el ser victorioso, la prudencia, el ejército, la religión y la virtud apuntan la estructura de un alegato que teoriza a través de figuras como César Borgia, cuya "O César o nada" le sirve para argumentar el rigor de la fortuna, o Fernando El Católico, con quién expone la importancia de elegir a los enemigos como mecanismo con el que conseguir esa afamada gloria que todo rey ansía poseer, y que, valiendo más el ser querido que el ser odiado, Maquiavelo determina que la condición a prueba del hombre es el ejercicio que crea al “Príncipe perfecto”, una figura que lejos está, a veces, de ser él más justo.


FERNANDO CAYO: "Es necesario que el pueblo lea "El Príncipe".

Hablamos con Fernando Cayo, el actor que interpreta a este magnífico Nicolás Maquiavelo en el montaje que dirige Juan Carlos Rubio. Este popular rostro televisivo y teatral apunta el carácter actual de "El Príncipe" en el contexto que vivimos.  Tanto Maquiavelo como Fernando no tiene pelos en la lengua y dan su abierta opinion sobre los engaños actuales.

Este discurso en torno al concepto que le da título es un textazo de una importante, y no sé si imponente, ejecución. ¿Ha sido un reto para ti meterte en la piel de Maquiavelo? 
Sí que han sido unos tres meses de ensayos, y muchas lecturas con Juan Carlos, pero cuando uno elige ser actor gusta enfrentarse a un personaje como este. En un superar un reto así está el disfrute.

"El Príncipe" es un texto absolutamente actual, un discurso que apunta la forma de ese príncipe del pueblo, de ese gobernante justo. Estos días en nuestro país se esta generando un cambio que afecta a este concepto, porque ya no sólo hay príncipes en el poder, sino que ahora las princesas también adoptan esta figura...
(Ríe) Es un concepto unisex. Así que sí, en concreto estos días están siendo especiales porque son días de muchos cambios y les deseo a todos los nuevos príncipes y princesas que están por venir que lo hagan bien, más que nada por el bien de todos, que nos lo merecemos.

El espectador ante este montaje se puede cuestionar la puesta en escena de este tratado político, que es lo que es "El Príncipe", y sobretodo mantenerse muy expectante ante lo que les vais a ofrecer.  ¿Cómo se gesta esta pieza trabajada junto a Juan Carlos? 
Pues ha sido todo un proceso largo lo de llevar un ensayo a algo teatral, pero creo que principalmente ha sido el descubrir la parte humana de Maquiavelo, de donde nace esa necesidad que él tiene de organizar y contar todo eso. Es la que pulimos y hace más fácil servirlo de una manera teatral. Es necesario reflejar esa unión del pensamiento con lo humano. Si el pensamiento no lo unes a las características humanas se queda en algo vacío, hueco. Es importante señalar cómo el pensamiento se ajusta a lo humano y de cómo a veces va contra lo humano. Esta lucha es interesante.

Algunas de las teorías que hablan sobre ese príncipe o esos príncipes en quiénes se basa Maquiavelo para argumentar este texto son Fernando El Católico o el papa César Borgia. A ambos se hacen referencia en la obra, pero no sé si andas familiarizado con el tema, en concreto la que habla del rey católico...
Acabo de hacer una película sobre Fernando El Católico con Rodolfo Sancho, así que algo lo estoy (ríe).

... pues sabiendo de este personaje, ¿crees que la obra retrata más a el rey o al papa Borgia?
Nosotros hemos tenido más disposición ante las figuras que nos ha dejado la historia, pero para Maquiavelo era la figura de Fernando El Católico la que representaba las características del príncipe perfecto. Creo que era un buen ejemplo en ese momento, el nacimiento de nuestra nación parte de ahí, de ese momento histórico, de esta figura que consigue a través de ciertas prácticas llevar a lo más alto su estado. 

También está lo que yo opine. Pienso que debemos ir hacia una evolución del estado humano en el que no necesitemos tanto Mesías y seamos más conscientes de nuestra responsabilidad en el día a día. Estoy más por esa labor. El futuro irá más por la responsabilidad individual de nuestros actos en la que nuestro día a día y las personas que nos rodean podemos establecer una relación ética y política al mismo tiempo, no dejar el poder en manos de esos que dicen que nos vienen a salvar porque eso nunca es cierto.

Durante el monólogo también se recoge esa parte en la que aborda la importancia de la gente que rodea al príncipe, de que es más bien aquellos que se esconden detrás del poder los que dirigen. ¿Consideras que esta figura puede ser un presidente o los que están detrás?
Ahora mismo, tal y cómo está organizado el sistema a lo grande, los que mandan no son los políticos, son los que están manejando la economía. Es algo que sabemos todos. Los bancos, la multinacionales, son los que ponen y quitan a los gobernantes, y lo dice Maquiavelo, que ponen y quitan a sus políticos para que en la sombra de su soberanía poder dar rienda suelta a sus intereses económicos. Pero por este motivo yo no digo que no tengamos o no podamos hacer nada. Creo que hay una responsabilidad individual en el día a día, en las políticas locales, en lo pequeño. Ahí no llegan las multinacionales. Cuando actúa bien, hace las cosas éticamente ello se transmite y va en beneficio de todos.

Maquiavelo habla de que se necesita cierta suerte para llegar a ser un príncipe. Napoleón, para ascender a alguien, siempre preguntaba por la suerte de ese hombre. De hecho, muchas veces se apunta que para hacer un cambio se necesita vivir un momento desigual. ¿Crees que el cambio que estamos viviendo es gracias a tanto padecimiento vivido? ¿Habría sucedido estos cambios sin los pesares desarrollados?
Todo está relacionado. Los cambios se producen en momentos críticos, en momentos de crisis, producidas por los excesos o por los defectos, y todo ello es cíclico, como apuntamos al principio de la función la historia se repite. Los seres humanos nos hemos comportando siempre de la misma manera y evidentemente, las cosas en la naturaleza cambian cuando hay un giro, por una buena o mala situación, se producen, como en este caso, cuando ha habido una crisis tremenda que nos ha afectado a todos. Sin crisis, probablemente no habría estos cambios.

Los cambios han llevado a vivir momentos en la historia de grandes totalitarismos, por ello, ¿crees que "El Príncipe" debería de ser una lectura obligaría para no dejarnos convencer por aquellos que nos parecen maravillosos, pero que sin darnos cuenta tejen en pos de sus intereses?
Sí, sí, es una lectura que ha sido básica para gente de todo tipo, por eso un texto tan útil. En el han podido ver reflexiones de personas de todas las ideologías. Es un manual de conocimiento del ser humano y por ello es necesario que el pueblo lea "El Príncipe".

Cobertura Clásicos de Alcalá 2015: "El Príncipe".

:: El nacimiento de esta obra ha sido en el Clásicos en Alcalá, en el Corral de Comedias, un mágico espacio que respira teatro. En Octubre estará en los Teatros del Canal (Del 16/10 al 8/11 en la Sala Negra. Más información aquí). Pero antes, durante este verano, este montaje participará en todos los festivales escénicos que hay durante la temporada estival. Sigue la gira de esta producción en su página de Facebook.

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