Andrés Gertrudix

Crítica de "Siempre me resisití a que terminara el verano", dirigida por Lautaro Perotti.

12:59


PASADO PISADO

El nuevo viaje emprendido por Factoría Madre Constriktor es “Siempre me resistí a que terminara el verano”, una pieza escrita y dirigida por Lautaro Perotti, un reencuentro de amigos que habla de pasados, presentes y futuros protagonizado por Pablo Rivero, Andrés Gertrudix, Estefanía de los Santos, Unax Ugalde y Santi Marín. | Por Cristina Hernández.

Tres amigos se reencuentran después de muchos años. Raúl, sin asumir la muerte de su madre, acompañado por su fiel amigo Andrés, vuelve al pueblo de su infancia. Al pueblo y al burdel que les descubrió su sexualidad. Allí se encuentran con José Antonio, que a diferencia de ellos, nunca se fue del pueblo y siguió frecuentando aquel lugar.

El encuentro, lo que hicieron con sus vidas, la presencia de Isabel, aquella madame que les enseñó todo durante la pubertad, en las noches de verano y la aparición de Diego, un joven desprejuiciado, hacen que la estadía se prolongue más de lo esperado y que sus existencias entren en un planteamiento y cuestionamiento que no esperaban. Todo esto cuando están atravesando la mitad de sus vidas.

Olor a sexo, olor a humedad, olor a un verano permutable al paso del tiempo. Este es el perfumado ambiente de "Siempre me resistí a que terminara el verano", una pieza profunda y reflexiva fruto de un ejercicio sincero del que resulta una propuesta absolutamente brillante. Tras el enorme éxito de la gira nacional de “El Intérprete”, Factoría Madre Constriktor vira hacia el Teatro con mayúsculas. Este nuevo viaje toma este texto, escrito y dirigido por Lautaro Perotti, con primera parada en el Teatro Marquina, escenario de este retrato nostálgico, lleno de dudas, dolor y recuerdos, como nueva producción, una obra de una intensidad maravillosa.  Manejando eso del saber a los 20 y no a los 40, #SiempreVerano aborda un encuentro de antiguos amigos, una vuelta a los orígenes y a todo aquello que les enseñó y les forjó una identidad que ahora cuestionan. Un pulso al tiempo que se origina el día que se muere la madre de Raúl, momento en el que decide irse de putas. Con el cadáver aún caliente en el depósito de la funeraria, este escritor muy venido a menos vuelve al pueblo de su juventud junto a su amigo Andrés. Allí entran a ese club que tanto visitaron antaño, a "El Caimán", un bar de alterne tratado tan malamente por el paso del tiempo como le ocurre, en definitiva, a todos los personajes que el olvido vuelve a juntar una noche de lluvia. 

"(...) Siempre me resistí a que terminara el verano. Como si quisiera estirar los calores..", cita Isabel, una superviviente que se conforma con ver como cada día se va el sol, cómo a ese día le sucede otro, y a ese otro uno más. El anclarse al sentir melancólico por lo vivido, el pesar del presente y resignarse a sus obligaciones ahondan en esta pieza metafórica, armoniosa, real y con un matiz poético lleno de belleza. Los achaques de la vejez, encajarla, escapar a la lógica, el miedo a la soledad y la distorsión de cada cual sobre el tiempo - como el imaginarse el futuro cuando uno es niño o el recordar momentos felices cuando el reloj empieza a hacer tictac cada vez más rápido- son cuestiones que comparten estos personajes, ejemplos de una generación con la que busca, y consigue, empatizar. Pero si hay algo que explica el comportamiento de unos y otros, del ser humano en general, es el cinismo que nos mueve, eso que evita que llamemos a cada cosa por su nombre, como bien hace Diego, un personaje que desengrasa la tensión dramática del presente de este cuarteto de viejo conocidos. "Aquí se vive y punto", señala con firmeza este chico desprejuiciado que se convierte en la nota con más comicidad de este otoño que no termina.

Así como amigos convertidos en familia, cuerpos ablandados por la humedad y el alcohol son los protagonistas de esta estupenda propuesta teatral, las interpretaciones de Pablo Rivero, Andrés Gertrudix, Estefanía de los Santos, Unax Ugalde y Santi Marín podrán definirse como 'de una sinceridad absoluta', concepto con el que describir la naturalidad de un trabajo caracterizado por ser de una gran madurez actoral. Y aunque todos son un todo, un equipo de un sobresaliente juego, la garra de Estefanía o el INCREÍBLE trabajo de Andrés, quién ofrece una interiorización del personaje ovacionable, merecen destacarse por llevarnos de la mano desde el minuto uno por este intenso y profundo viaje existencial para reencontrarse con uno mismo y seguir pisando y pisando la hierba de mil y un lugares del mundo. 

:: "Siempre me resistí a que terminará el verano", escrita y dirigida por Lautaro Perotti, podrá verse desde el 3 de noviembre hasta el 13 de diciembre en el Teatro Marquina. Tras el patón navideño arrancará su gira. Próximamente fechas y ciudades. 

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