Arde el Museo Nacional en Río de Janeiro


Septiembre de 2018 será recordado en los anales de la historia de Brasil como la fecha en la que se produjo una auténtica tragedia cultural en Río de Janeiro, donde tuvo lugar el incendio del Museo Nacional, que llevó a la pérdida de numerosas obras de arte que formaban parte del patrimonio cultural, artístico e histórico del país; una pérdida realmente de un valor incalculable, en la que se estima se quemó casi el 90% de las 20 millones de obras artísticas que se albergaban en él.

Ubicado en Río de Janeiro, el Museo Nacional de Brasil fue creado hace 200 años en 1818 por Juan VI, rey de el  Reino Unido de Portugal, Brasil y el Algarve; el entonces Príncipe Regente y la familia real portuguesa se mudaron a Brasil en 1808 para escapar de la invasión de Napoleón Bonaparte, e instalaron su residencia en esta ciudad.

El edificio que albergaba el museo era el Palacio de San Cristobal. Construido a principios del siglo XIX, se convirtió en la residencia de Don Juan VI, y más tarde de su hijo Don Pedro I, quien en 1822 fue coronado como el primer emperador del Brasil independiente. Después de la independencia del país, el museo pasó a llamarse Museo Real y Nacional. El palacio continuó siendo la residencia de Don Pedro II y la familia imperial a lo largo del siglo XIX.

Las colecciones del Museo Nacional presentaban objetos raros de todo el mundo. Su colección egipcia, compuesta por 700 artículos, se convirtió en la más grande de América Latina. El museo también albergó los restos de una mujer conocida como ‘Luzia’, la más antigua descubierta en América Latina, que podían tener unos 12000 años de antigüedad, y también una rica colección de artículos indígenas brasileños. Transformado en una institución de investigación, el museo adquirió más tarde importantes colecciones de geología, paleontología, botánica, zoología y antropología biológica. En 1946, la institución se incorporó a la Universidad de Brasil (rebautizada como Universidad Federal de Río de Janeiro en 1965), y se convirtió en el lugar del programa de postgrado en antropología de la universidad que capacitó a académicos de todo el mundo.

El Museo Nacional también albergaba artículos pertenecientes a la familia real de Brasil, que se quedaron en 1889 cuando un golpe militar republicano puso fin a la monarquía en el país que exiliaba a la familia a Francia. La rica colección real incluía el sarcófago de Sha-Amun-em-su (momificado hace unos 2.708 años) que fue llevado por el emperador Don Pedro II a Brasil desde su tercer viaje a Egipto en 1876.

Las causas del incendio aún está bajo investigación, pero se dijo que el Museo Nacional se encontraba en un estado ruinoso, que necesitaba restauraciones y actuaciones de conservación. Sus trabajadores y dirigentes ya habían dado parte de estos problemas a las autoridades, pero la falta de financiación y los recortes de presupuesto de la universidad habían provocado que no se iniciara ninguna actuación. Esta dejadez puede haber llevado a esta tragedia de interés cultural que ya nunca podrá ser resarcida de ninguna manera.